Frases:2016

Semana 43

“Cada montaña huele distinto. La cima del Iztaccíhuatl, que es un volcán, huele a azufre, a humo, a polvo. En el McKinley, que es pura nieve, hueles la superficie derritiéndose bajo el sol, y tu propia piel cociéndose. Y bueno, cuando estás en una montaña durante mucho tiempo, te hueles mucho a ti mismo. Además hueles el viento, frío y suave; eso es muy agradable.”
 
Erik Veihenmayer  (1968) es un atleta estadounidense, aventurero, autor, orador motivacional y activista. 
Ha sido la única persona ciega que ha alcanzado la cumbre del Monte Everest, año 2001.
Desde pequeño, Erik comenzó a practicar todo tipo de deportes en asociaciones para personas ciegas. El  punto de inflexión llegó cuando en un programa para personas invidentes le llevaron a hacer prácticas de escalada.  Esta novedosa afición a la escalada, unida con la experiencia haciendo senderismo terminaron convirtiéndole en un persistente e inquieto montañero.
Su gran salto llegó en 1995, junto a un grupo de amigos llegó a la cima del monte McKinley, la cumbre más alta de Norteamérica.Tras ello, su fascinación por la montaña y afán de superación no hizo más que incrementarse. El año siguiente escaló El Capitan, una de las cimas más complicadas de Estados Unidos. En 1997 conquistó la cima del Kilimanjaro. 
Fuente:MountainZone.com
Tras escalar el Aconcagua,  en 1999 y el monte Vinson, la cumbre más alta de la Antártida en 2000, llegó su gran reto: afrontar el ascenso al Everest.
Según cuenta Erik los sherpas se quedaron fascinados con su gran seguridad a la hora de moverse por la montaña, tanto que muchos dudaron de su ceguera. Erik lo demostró quitándose las gafas durante un pequeño tramo, acallando todo tipo de dudas sobre su pequeña dificultad.
En el 2002 escaló los dos últimos obstáculos antes de entrar en el selecto grupo de los hombres de “las siete cumbres”, coronando el monte Elbrus y el monte Kosciusko. La controversia le persiguió durante años. Son muchos los que no consideran el monte Kosciusko la gran cumbre de Oceanía, sino que otorgan el honor al monte Jaya, en Indonesia. Para acallar todo tipo de dudas, en el 2008 coronó la última de las cimas.
¿Cómo es posible que Erik llegase a la cima siendo completamente ciego? La clave estaba en dos personas de confianza. La gran parte del tiempo, una persona precedía a Erik y otra se situaba detrás, y gracias al cascabel que ambos llevaban, Erik podía tener en mente el camino que seguían.
En las zonas de mayor peligro, las dos personas que le rodeaban tensaban una cuerda para marcar el camino correcto a Erik. En los momentos de escalar paredes, Erik también se solía situar entre dos personas de confianza aunque, muchas veces se veía obligado a escalar unos cuantos metros en primera posición si la persona que le precedía fallaba al marcar la ruta.
Fuente:recuerdosdepandora.com