Frases:2016

Semana 41

Las ayudas artificiales de escalada han transformado las montañas
 en un juguete mecánico”.
 
Paul Preuss (1886-1913) fue un alpinista austríaco  que alcanzó el reconocimiento por sus ascensiones en solitario y por su defensa de una ética del alpinismo “puro”. 
Cuando era un niño cayó enfermo de “polio”, estuvo un invierno y una primavera sin poder levantarse de la cama, para recuperarse realizaba largas caminatas por la montaña que le ayudaban a fortalecerse. A la edad de once años, comenzó a perseguir cumbres en serio, fue la inauguración de su carrera como alpinista.  Más tarde, ya que su interés en el alpinismo se intensificó, entrenaría mediante la colocación de vidrios invertidos en la parte superior de un armario y haciendo flexiones sobre estos soportes inestables.

A la edad de veinte Preuss ya había alcanzado un nivel respetable. Un mes antes de cumplir veintidós años, logró su primer ascenso importante en solitario, la Pichl-ruta en la cara norte del Planspitze.

La práctica del montañismo y la escalada hacen que, en un corto período de tiempo, Preuss adquiera la experiencia, habilidad, técnica y velocidad que iban a servir de base para sus ascensos revolucionarios.  Durante su corta carrera hizo 1.200 ascensiones, trescientas de las cuales fueron en solitario, y ciento cincuenta de las cuales fueron los primeros ascensos. 

Fuente: wikipedia

Fue un alpinista muy completo, tanto en el dominio de la roca como sobre hielo y nieve.
Preuss ganó renombre en el verano de 1911 con su segunda ascensión de la cara oeste del Totenkirchl. Esta subida, en ese momento, tenía la reputación de ser una de las más difíciles de los Alpes. La primera ascensión duró siete horas, él subió en solitario en dos horas y media, incluyendo una nueva variante. Esto fue seguido rápidamente por otras segundas ascensiones que tenían como punto común el hecho de que Preuss nunca utilizaba el material que habían dejado los primeros ascensionistas. Él siempre defendió la escalada en el sentido más puro. El alpinista tenía que ajustarse a sus capacidades y a la montaña, nunca al revés.
La obsesión por defender la escalada en el sentido más puro le llevó a escribir un manifiesto (conocido como “disputa pitón”) en el que enumeraba los seis principios en los que se basaba la ética de la escalada en sentido puro. Esta defensa a ultranza le granjeó muchos enemigos dentro del mundo del alpinismo que llegaron a tacharle de extremista e inhumano, él sin embargo mantuvo su forma de escalar hasta su muerte en 1913 intentando alcanzar en solitario la arista norte del Mandlkogel (Austria).

Fuente: Wikipedia