TREVINCA.- Setenta años en la cumbre

9ª ENTREGA: “Trevinca, setenta años en la cumbre”

“Javi y Nacho en el UTMB”
 
Algunos de vosotros sabéis que se está publicando la historia de los más de setenta años de Peña Trevinca Montañeiros de Galicia en el blog del club con el lema PÁXINAS HISTÓRICAS. Hoy sale a la luz una nueva Páxina que, como las anteriores, tengo el honor de escribir aunque entiendo que ésta no debería de redactarla yo. Teniendo en cuenta el ritmo al que se están publicando debería de ver la luz dentro de unos años y para entonces ya habrá otro corresponsal. En mi favor debo decir que la publicación de las Páxinas no está pensada para que sea un relato cronológico al uso y en el caso de un acontecimiento de la importancia del que nos ocupa es comprensible, realista y casi obligatorio que se escriba dentro de lo posible en tiempo real, por eso pido mil disculpas al que dentro de unos años se encuentre con que dicho suceso ya está relatado.

Deseo contar aquí las andanzas de dos modernos caballeros a la usanza de Don Quijote y Sancho Panza, representados en esta ocasión por nuestros compañeros Nacho Pequeno (Don Quijote) y Javier Pereiro (Sancho Panza). Todo es al revés ya que el “pequeno” es Don Quijote y Sancho es el otro. Estos dos caballeros andantes por una vez unieron su locura en una común empresa que no fue otra que doblegar la altura de los molinos de los Alpes.
Por qué estos personajes. Porque es la imagen que yo percibí a su ingreso en el pórtico de llegada de la meta de Chamonix. Antes que ellos llegaron otros muchos, con carreritas algunos, otros con la dignidad y la emoción del momento pero en ocasiones muy abigarrados, tanto es así que yo dudaba de si no los había distinguido a su llegada. Fueron casi un par de horas de angustiosa espera. Las últimas noticias que llegaban nos decían que les faltaban dos kilómetros pero resultaron eternos. Cuando ya casi desesperaba y dudaba de si se habrían retirado, los vi llegar. La pantalla del móvil y la vista escasa me hacían ser escéptico pero no había duda, aquellos dos -de entrada dignísima- eran ellos. La poblada cabellera de Nacho semejaba sin dudar en la distancia el yelmo de Quijano y a su lado, inseparable, el leal Sancho.

Pese a haberlos abrazado poco sabemos, de momento, de las vicisitudes por las que atravesaron. Seguramente han tenido momentos muy difíciles que pronto conoceremos, pero han sido también muy duros los que hemos vivido los observadores de una aventura en la que a decir verdad yo no creía y desaconsejaba. 

 

Las redes sociales tienen sus pros y sus contras pero en esta ocasión agradezco el que existan. Gracias a ellas hemos seguido la aventura día a día además de contemplar la referida llegada a Chamonix.
Particularmente, a cada rato conectaba con el enlace que informaba de la situación del “Trevinca Team” y daba un suspiro de alivio al saber que su situación era la de “en carrera”. Otra cosa era el momento de observar el perfil que tenían ante sí. Sobrecogía adivinar los desniveles en los que había que mirar para arriba y qué decir de las bajadas! Supongo que a los que habéis seguido la prueba os ocurriría más o menos lo mismo.  Al que con los años le toque volver a hablar del tema todo esto le parecerá banal. En vez de adivinar la orografía la irá contemplando y podrá incluso escuchar el aliento de los deportistas, hablar con ellos y si me apuras adivinar sus malos momentos y sus miedos, pero para nosotros, ahora mismo, ha sido un privilegio poder acompañarles siquiera a través de internet.

 “Trevinca” nunca se ha distinguido por ser pionera en algo, de haber batido records o de que sus deportistas hayan hecho primeras ascensiones o abierto rutas inaccesibles, sin embargo, en sus más de setenta años de historia puede estar orgullosa de los logros de muchos de sus miembros, a cuyo Olimpo se incorporan por méritos propios Javier y Nacho o Nacho y Javier. Seguramente ambos tenían ya un historial más que notable para que fueran reconocidos, pero esta hazaña que acaban de finalizar les da mucha notoriedad más allá del ámbito doméstico.
Si tomamos en consideración la edad de Javier podríamos pensar que suyo es el mérito, sin embargo y seguramente sin la compañía de Nacho no sería posible. Por otro lado nadie duda de la fortaleza física y la capacidad técnica de Nacho pero estoy seguro que en más de un momento difícil la templanza y experiencia de Javier ayudarían a resolver todos los problemas.
 
De Nacho solo nos resta esperar nuevas hazañas debido a su juventud. Su bonhomía y su carácter afable y sencillo le están granjeando simpatías día a día. Los participantes en la reciente actividad en Dolomitas, mayormente los que hacían sus pinitos en las ferratas pueden dar buena fe de ello.
Esperamos de Javier lo que él esté dispuesto a afrontar, pero que se deje aconsejar por los que le quieren bien, entre otros el que suscribe. Su historial en el club es razonablemente reciente y creo que ninguno de los que le hemos acompañado en sus primeras andaduras podíamos imaginar esta realidad. Poca gente conocía su nombre. Se le citaba como “el que caminaba con dos palos” y más tarde también por “el que subía las cuestas de espaldas”. En muchas de mis charlas con él me hacía referencia en el tiempo perdido, que había comenzado muy tarde a conocer la montaña y que intentaba a toda costa recuperarlo.
 

Hemos dejado para el final la explicación de en qué ha consistido el éxito de nuestros compañeros.

La UTMB (Ultra Trail del Mont Blanc)está compuesta por cinco pruebas de carrera por montaña en la que participan 8000 corredores de 92 países. En una de ellas, la PTL (Petite Trotte à Léon) de 290 km, con sus 26500 m de desnivel positivo a completar en 151:30 horas máximo, tomaron parte nuestros héroes Javier Pereiro y Nacho Pequeno. Tiene coña que los organizadores la califiquen como PT (Petite Trotte) , traducido “carrerita”!

Además del mérito de terminar una prueba de estas características, no es menor el de que por su historial hayan sido seleccionados entre miles de solicitantes. Otros 12 españoles les acompañaron.

El recorrido discurre alrededor del Mont Blanc a través de 19 municipios franceses, italianos y suizos. No es necesario extenderse mucho para explicar la capacidad física, técnica y mental necesaria para superar una prueba de estas características, non stop en autosuficiencia. Además de estar en condiciones de trazar el recorrido en todo tipo de medios, dado que en numerosas ocasiones se superan los 3000 m de altitud, los participantes deberán ir provistos de material adecuado para superar zonas con hielo y nieve amén de equipo para pernoctar al aire libre.

 
No era una prueba competitiva.
El premio fue llegar a la meta de Chamonix los dos componentes del equipo.

 

Fdo. Antonio Graña Molares