TREVINCA.- Setenta años en la cumbre

2ª Entrega “TREVINCA, Setenta años en la cumbre”

“LOS ALBORES DEL MONTAÑISMO VIGUÉS”
 
En un principio nuestra gente solo subía a las cumbres por motivos religiosos. Es inacabable la nómina de santuarios, capillas, vía crucis, romerías, cuevas de ermitaños, apariciones etc. etc. que están ubicadas en el alto de los montes. Todos ellos generalmente mal comunicados y de difícil acceso.
No es menos cierto que el sufrimiento de la ascensión y el sacrificio de la carga traían consigo grandes recompensas. Por un lado espirituales a modo de penitencia y diversas ventajas de difícil cuantificación tales como curaciones milagrosas o mejorías de todo tipo de males.
Otros eran los beneficios mundanos tales como pantagruélicas comidas amén de otros placeres que giraban casi siempre al amparo de la música que inevitablemente acompañaba a las celebraciones.
Este debió de ser el embrión del montañismo en nuestra gente. La visita a aquellos lugares tuvo como resultado el descubrimiento de entornos hermosos y de seguido el interés de visitarlos con otro motivo y posteriormente ampliarlo a otros nuevos.

Precisamente la dicotomía de hacer coincidir el deporte con la diversión, la mezcla de montañeros con romeros tuvo como consecuencia una de los primeros cismas acaecidos a nuestros fundadores y de lo que hablaremos en algún otro comentario.
Los puristas del montañismo no podían entender que se ascendiera a montañas a las que se accedía para celebrar romerías y mucho menos todavía que se hiciesen coincidir las fechas.
Es lógico por lo tanto que los nombres de las primeras asociaciones tengan mucho que ver con el folklore y la fiesta. Centro Excursionista de Galicia, Sociedad Deportiva Excursionista, Peña Excursionista, Peña Excursionista Viguesa  (Foto de su escudo), Centro Excursionista Gallego son algunos de los nombres que se estilaban por aquellas fechas.

Hay quien asegura que la simiente del montañismo vigués es consecuencia de la desaparición de los “boy scouts”, acaecida en plena Guerra Civil y desmontada por el régimen franquista para dar lugar al nacimiento del Frente de Juventudes de la Falange.
Indudablemente el carácter cosmopolita de Vigo abierto a todo lo nuevo por razón de su puerto y a la existencia del Cable Inglés -por aquí entró también el futbol- hizo que el espíritu del escultismo estuviera muy arraigado . Es bien cierta que su actividad era mayormente dedicada a la marcha y el campismo así como el fomento de diversas virtudes tales como el compañerismo y el respeto por la naturaleza y las obras buenas en general .
Estas primeras asociaciones se nutren de diversos mundos, ya nos hemos referido a los primeros. No son menos importantes otros tales como grupos de amigos mayormente interesados en el naturismo, el culturismo e incluso el atletismo. En lo que respeta a los fundadores de Trevinca es importante resaltar la aportación del grupo denominado “Fillos do Sol”.
 
 
Naturistas convencidos que llegaron a construir un palafito en la junquera del Lagares, en Samil, en donde vivían de forma natural. Resulta incomprensible que en aquellos tiempos sus ideas y su forma de vida pudieran sobrevivir.

Aunque desde siempre se nos ha inculcado el lema de que el montañismo no es un deporte competitivo es claro que ya desde un principio nuestros antecesores no compartían esa idea.
Una vez que comprendieron que lo que hacían era un deporte comenzaron muy tímidamente a instaurar la competición. Los primeros concursos de montes de los que tenemos noticia aparecieran finales de los años treinta o principios de los cuarenta del siglo pasado.
Lo que sí sabemos es que se instauran las marchas de regularidad y con ellas las clasificaciones de las que no sabemos si ganaban los más rápidos o los más regulares siguiendo unas normas que tuvieron gran vigencia a lo largo de los cincuenta y hasta bien avanzados los setenta.
También hay constancia de que se iba a competir a otras regiones, muy especialmente a Madrid. Allí hay evidencia que montañeros vigueses consiguieron clasificaciones señeras.
La primera marcha de la que hay registro tiene lugar en enero de 1940 y nos consta que tuvo como punto de partida el vigués monte de El Castro, finalizando en el Galiñeiro, atravesando las parroquias de Lavadores y Beade, pasado por San Cosme. La organizó el Centro Excursionista de Galicia que se había fundado a principios de 1936

Indudablemente la guerra civil supone como en tantas cosas un parón en la actividad montañera entendida como tal y no se tiene noticias de eventos hasta el final de la guerra . A partir de entonces empiezan tímidamente a resurgir las asociaciones montañeras.
Su ámbito se desarrollaba en los montes próximos a Vigo y el Morrazo. Una ascensión al Penagache en la provincia de Orense constituye un auténtico hito para ellos. No descuidan las marchas de regularidad realizando incluso alguna nocturna . Se realizan las primeras acampadas en las montañas vecinas.

Siguiendo el ejemplo de los montañeros de otras regiones empiezan a rotular los montes y a depositar buzones de correo en las cumbres. El testimonio gráfico que se acompaña recoge el rotulado de la cumbre del Faro de Avión en el año 1936.

Como colofón desearía resaltar el emblema del Centro Excursionista de Galicia que data del año 1936. Este grupo del que nacen Club Montañeros Celtas y Peña Trevinca fue indudablemente el más importante del momento. Este escudo es una auténtica joya y una pena que no se haya mantenido. Muestra por un lado la fuerza y belleza estética del
cartelismo de la época que tanto fue utilizado por ambos bandos durante la guerra. Por otra parte muestra el esfuerzo del deportista camino hacia la cumbre ayudado por dos bastones de esquí con el verde y el sol como fondo. Un elemento el bastón de esquí que apenas se ha utilizado en los emblemas de los clubs de montaña y que tampoco tenía utilidad para los montañeros . Tal vez un avance . Hoy en día no se concibe nuestra actividad sin ellos desde las más importantes expediciones hasta el modesto senderismo.
En nuestro próximo número hablaremos desde el final de la guerra hasta el nacimiento de nuestros dos clubs.
 
Fdo. Antonio Graña Molares